lunes, 12 de enero de 2015

Vid. Hongos de madera: precauciones durante la poda.

Habiendo comenzado ya la poda, es conveniente e importante recordar las precauciones que se pueden tomar para intentar, en la medida de lo posible, no favorecer el desarrollo y dispersión de las enfermedades incluidas en el complejo denominado "Hongos de madera".

Entre las medidas culturales de prevención se encuentran:

  • Retrasar la poda todo lo posible (en el caso de Eutipiosis (Eutypa lata)), ya que el hongo decrece hacia el final del invierno.
  • No realizar la poda cuando se prevea condiciones meteorológicas adversas (lluvias o nieblas densas o persistentes). No podar después de lluvias y cuando se prevean precipitaciones en los 4 días siguientes a la poda.
  • Las cepas afectadas deben podarse por separado en la medida de lo posible, procediendo a la desinfección de las herramientas de poda, entre cepa y cepa o, como mínimo, entre sanas y afectadas.
  • En las cepas afectadas, cortar la parte enferma hasta llegar a la madera sana (unos 7 cm de madera sana).
  • Desinfectar las herramientas de poda de una planta a otra o por lo menos al final de cada lineo con una solución de hipoclorito sódico (lejía) u otro desinfectante.
  • Tratar las heridas de la poda con cicatrizante con producto fungicida autorizado para ello, especialmente en madera de cierto grosor.
  • En aquellas parcelas que la pasada campaña hayan tenido fuerte ataque de Excoriosis (Phomopsis viticola)sería conveniente realizar un tratamiento fungicida en los estados fonológicos C/D (Punta verde/Hojas incipientes).
Estas medidas no van a erradicar el problema del todo, pero si conseguimos retrasar algo el desarrollo de estos hongos de madera en las cepas afectadas, y no contaminar las cepas colindantes.

FUENTE: RAIF

lunes, 5 de enero de 2015

NEMATICIDAS Y REPELENTES

Actualmente hay un caos en el tema del registro y venta de productos fitosanitarios, fitofortificantes y demás. Incluso algunos productos certificados como ecológicos ocasionan al poco graves problemas referidos a alertas sanitarias por contenidos en fosfonatos y otros compuestos que contribuyen a contaminar suelo y planta. Y todo esto, con el tema de los nematodos, también hay mucho que decir.
El papel todo lo aguanta y muchas veces nos encontramos con gran cantidad de productos que presumen de actuar contra los nematodos cuando en realidad lo que hacen es estimular el desarrollo de la raíz.
Esto para un agricultor no experimentado puede valer, puesto que sus ojos ven cómo la planta parece que empieza a crecer y salir del engorroso pasado en que sus raíces estaban siendo “devoradas” por estos pequeños bichitos conocidos como nematodos.
Ahora bien, si pudiésemos controlar lo que sucede de tallo para abajo, la cosa cambiaría bastante. En este caso, un producto que actuase estimulando el desarrollo de la raíz prácticamente estaría dando más comida a los nematodos. El crecimiento de la planta se notaría, pero si la población de nematodos continúa creciendo (por fácil disponibilidad de alimento y buena temperatura y humedad en el suelo), la planta se someterá a un nuevo estrés biótico (causado por organismos) y volverá a estar sometida al yugo de esta difícil plaga.

Conclusión número 1: los productos contra nematodos son caros

Una infección grande de nematodos en un suelo es un verdadero quebradero de cabeza. Si realmente se desea seguir cultivando y llegar a obtener una cosecha más o menos apropiada, hay que ponerle freno al avance de esta plaga.
Quizá para los cultivos de invierno se note menos, dado que las condiciones del suelo son bastante frías y los riegos se reducen a los mínimos. En definitiva, las condiciones para el desarrollo de la población de nematodos no es la idónea.
Sin embargo, cuando poco a poco llega el calor, los riegos aumentan y la temperatura del suelo empieza a subir, los nematodos se preparan para el ataque, los huevos empiezan a eclosionar y cualquier raíz instalada en el suelo se convierte en un festín para estos pequeños bichejos.
El agricultor, con el miedo en el cuerpo, decide comprar algún producto para combatir dichos nematodos, a partir del cual, el juego del marketing de productos unido a la desesperación por salvar el cultivo hace que el desembolso monetario sea mayor y nos llevemos productos que luego no hacen lo que pensamos que van a hacer.

Nematicida = reducir la población de nematodos

Es necesario aclarar la diferencia que hay entre distintos términos relacionados con el mundo de los nematodos.
  • Nematicida: un producto a partir del cual, desde el momento de su aplicación se consigue reducir la población de nematodos en el suelo.
  • Repelente: un producto que no reduce la población de nematodos, pero sí consigue evitar un contacto directo, por tiempo limitado, entre la plaga y la raíz.
  • Nematoestático: una solución que mantiene a raya la evolución de los nematodos, los cuales mantienen una población estable en el tiempo. No crece, pero tampoco baja.
  • Fitofortificante: un producto basado en estimular el desarrollo de las raíces para favorecer el crecimiento de la planta, sin llegar a actuar sobre la población de nematodos.
¿Cuál es el mejor?
Desde nuestro punto de vista, la acción combinada del primero y del último. Claro está, siempre y cuando el dinero lo permita. No habrá mejor respuesta sobre la planta que la unión de conseguir reducir la población de nematodos y estimular el desarrollo de la raíz.

¿Cómo se si un producto es nematicida y no me están engañando?

Lamentablemente, para poder realizar dicha comprobación no podemos fiarnos de lo que ven nuestros ojos. Es posible incluso que reduciendo el número de nematodos presentes en el suelo la planta no logré el estímulo necesario para seguir creciendo, por estar el cultivo muy afectado.
Lo que hay que hacer es exigir un análisis realizado por un laboratorio especializado en nematología, donde se realiza un conteo del número de nematodos para una muestra, antes y después de realizar el tratamiento. Con esto se puede saber el número exacto de individuos presentes en la muestra, machos, hembras, estados juveniles(J1, J2, J3 y J4).
Normalmente, a partir del estado juvenil J2 es cuando se empieza a producir la infección. Hay que tener en cuenta que la hembra deposita entre 600 y 1.000 huevos en cada puesta, y suelen tener un alto porcentaje de supervivencia.
Por eso, un buen producto nematicida se basaría en realizar un ataque efectivo sobre los niveles juveniles, como el J2, para lograr que la población sea incapaz de regenerarse. Ahora bien, el momento de aplicación también es importante, y muchos buenos nemtaticidas han ido al cementerio de los fitosanitarios por no saber utilizarlos correctamente. Como se suele decir, el buen agricultor hace bueno al producto.
El momento justo de aplicación determina la eficacia del producto
Si tenemos una solución nematicida eficaz para los estados jóvenes del nematodo, interesará gastarlo en los primeros riegos al inicio del cultivo. Esto se debe porque este gusano microscópico necesita humedad para activarse y reproducirse. Cuando la tierra se humedece, se produce el cambio, caso concreto de Heterodera, de huevo a J1, de J1 a J2 y de J2 a J2s.